Quien conoce su esencia masculina,
y se mantiene en el principio femenino,
es como el arroyo del mundo...
Mientras sea como el arroyo del mundo
la virtud eterna no lo abandonará, y retornará a la infancia...
Quien conoce su propia blancura,
y se mantiene en la oscuridad,
es como el modelo del mundo...
Mientras sea como el modelo del mundo,
la virtud eterna no se alterará en él,
y retornará a lo absoluto...
Quien conoce su gloria,
y se mantiene en la desgracia,
es como el valle del mundo.
Mientras sea como el valle del mundo
la virtud eterna le colmará
y retornará a la sencillez...